Lo más vendido

Si tienes una relación afectuosa, serena y verbalmente estimulante con tu hijo desde el momento que nace, propicias el desarrollo adecuado de su lenguaje y su personalidad integral.

¡Que emocionante es ver a los pequeños aprender y disfrutar de todo lo que viven y experimentan! Para ellos todo es nuevo e interesante. Papá y mamá son muy importantes en este proceso. Mientras los pequeños están en casa aprovecha y desarrollar actividades sencillas con ellos que serán de gran utilidad en su proceso de crecimiento.

 

Los niños, generalmente a los 15 o 18 meses, alcanzan el desarrollo suficiente de las estructuras neurofisiológicas y psíquicas para la aparición y articulación de las primeras palabras con significado. Los adultos tienen un papel muy importante en este proceso.

 

¿Qué es lo que se quiere lograr? Que el niño tenga la posibilidad de aprender a hablar sin dificultad y con soltura. Este resultado dependerá de la cantidad y calidad de estimulación lingüística que le demos, así como de las oportunidades y seguridad afectiva que los padres le brinden. El pequeño aprenderá a hablar del mismo modo que oye hablar a los mayores.

El niño necesita un modelo para aprender a hablar, pero esto no quiere decir que deba ser corregido continuamente. Será suficiente con que oiga a sus padres en un lenguaje claro y en forma correcta para que los errores desaparezcan.

Se aprende a hablar bien si se tiene la ocasión de ejercitarse lo bastante para ello. Si seguimos la máxima de nuestros tatarabuelos de que los niños «no deben hablar si no se les pregunta», será difícil que el niño hable en forma despreocupada y espontánea. Similarmente, el hijo de familias «teleadictas», siempre obligado a estar en silencio, no podrá desarrollar mucho mejor.

Para estimularlo te damos algunas ideas que seguro serán de gran utilidad:

estimular el lenguaje

Háblale desde que nace

Comunícate con tu hijo en todo momento así empezará a conversar contigo por medio de pequeños sonidos y palabras. Dedícale tiempo y atención. Deja que balbucee y anímalo a emitir sonidos.

 

Enséñale el nombre de las cosas 

Comienza por las cosas que están en su día a día: la cuna, la ropa, los juguetes. También puedes identificar partes de su cuerpo: ¿dónde están las manitos? ¿Dónde están los ojitos?, etc.

También es excelente nombrar las cosas y actividades: “hora de bañarse”, “la comidita está lista”, etc. y así el niño irá aprendiendo que cada cosa tiene su nombre.

 

Utiliza juegos con sonidos

Escuchar es ideal para que el bebé aprenda a hablar. Puedes hacer un juego por ejemplo, utilizar los animales y los sonidos que ellos hacen: la vaca hace muuu, el gato miau, el perro guau guau. Así lograrás el objetivo de desarrollar su vocabulario y que todo se conecte: sonidos e imágenes.

 

Comenta lo que haces

Si le hablas al alimentarlo, bañarlo y cuidarlo, mucho antes de que pueda entender sus palabras, se sentirá seguro, protegido y estimulado para comunicarse.

Explica lo que haces para que asocie las palabras con las acciones: ahora vamos a comer una manzana. La manzana es roja.

Utiliza soportes visuales

Muéstrale  imágenes relacionadas con las  palabras, esto permite al bebé asociar la significación de la palabra a su representación visual. Presenta figuritas explicándole cada una: ¿has visto la jirafa? Tiene un cuello muy largo… El cocodrilo es verde y tiene la boca grande… 

 

Canta con el niño

Es muy fácil para el pequeño aprender las palabras de una canción y además les encanta la música desde que son bebés. Busca canciones infantiles adecuadas a su edad y aprovecha para pasar un rato muy especial con él. No importa si quiere oírla varias veces, eso será perfecto para entender mejor lo que dice la letra.

 

Léele cuentos

Cuando el niño te escucha es feliz y aprende a escuchar y poner atención. Cuéntale la historia con emoción, entona diferentes tipos de voz de acuerdo a los personajes, puedes poner énfasis en las palabras nuevas y así estarás aumentando su vocabulario.

También permite que él mismo tome el libro, pase las páginas, señale las imágenes y participe activamente de la experiencia. Cuando leas, articula bien tus palabras para que el aprendizaje sea perfecto desde el inicio.

 

Corrige sus palabras si es necesario

Los niños aprenden lo que ven por lo que si vemos que pronuncia algo incorrecto podemos corregir con amor y paciencia. Repite la palabra correctamente, exagerando sílaba por sílaba y los sonidos más complicados.  Si lo vas a corregir que sea en privado para que no se sienta mal y no olvides felicitarlo cuando lo haga bien.

 

¡Cuéntanos tus experiencias! Nos encanta saber si nuestras recomendaciones son de utilidad. 

 

En nuestra Cajitas de lectura encontrarás excelentes opciones para apoyarte en el desarrollo del lenguaje de tu hijo. Nos encantaría acompañarte en esta hermosa aventura del aprendizaje y fomentar así el amor por la lectura en los niños.  ¡Escríbenos o suscríbete aquí!

Te recomendamos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *